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Los cuatro primeros años son importantísimos
para el desarrollo cerebral de un niño
El cerebro de tu hij@ sufre una serie de
transformaciones desde su nacimiento que nos
sorprenden a todos, incluso a los científicos.
De acuerdo con esto, vamos a explicar cómo
el entorno y una estimulación adecuada
pueden determinar el desarrollo intelectual
y el futuro de tu hij@.
En cuanto al ambiente:
Mamás y papás, tu hij@ puede
alcanzar mayor grado de perfección
en su desarrollo, teniendo en cuenta una serie
de condiciones, entre ellas que el medio ambiente
sea lo bastante estimulante; es decir, aprender
con experiencias vividas desde que nace.
Desde el nacimiento, el cerebro aumenta
de volumen considerablemente, esto da una
ligera idea de los cambios que se operan en
el cerebro infantil en estos primeros meses.
El efecto del medio ambiente se observa
ya desde el décimo día de vida
que a tu hij@: le llega la información
a través de los sentidos y fija la
vista.
Al final del primer mes sonríe imitándote
a ti, mamá y papá.
A partir del primer año hay signos
de preinteligencia, lo que conocemos como
empatía (capacidad para conectar con
el medio ambiente y provocar reacciones en
el entorno).
En la inteligencia de tu hij@ influye la
fisiología, es decir, el aspecto de
una persona y los rasgos físicos, es
decir factores genéticos de tu hij@
que heredan de vosotros, pero además
el ambiente si es favorable, adecuado, cariñoso,
entrañable, etc., potencian la función
intelectual.
Respecto a la estimulación:
¿Cómo actúa un estímulo?
El cerebro analiza lo que procede del medio
ambiente externo y si ese estímulo
recibe suficiente nivel de motivación,
se lo queda y así dispone de esa información
y podrá utilizarla para otras conductas
semejantes.
¿Cómo utilizarlo?
Observando qué conducta condiciona
cada estímulo.
No repitiéndolo mucho, ya que produciría
respuestas monótonas.
Comenzar tempranamente; siempre que esté
preparado.
Y no por mayor cantidad, más aprendizaje,
eso también dependerá de la
evolución de cada niñ@.
En relación con la nutrición:
Dependiendo de la edad, la malnutrición
(refiriéndonos a casos muy extremos)
de un niñ@ afectará:
A los cuatro meses hay probabilidades
de que le afecte mentalmente.
A los ocho años, pueden existir
anomalías motoras.